viernes, 25 de noviembre de 2016

¿Piensas como rico o piensas como pobre?


¿Has sabido de personas que han quebrado económicamente después de tenerlo todo?, ¿has conocido personas que han laborado durante toda su vida y al final de sus días terminan sin dinero y sumergidos en un mar de deudas?, también de personas con excelentes oportunidades que no supieron aprovechar en su momento; visto desde otro punto sería muy fácil atribuir los desaciertos económicos a la situación económica mundial, a una mala sociedad en un negocio, al entorno que lo rodea, incluso algunas personas hablan hasta de mala suerte.

La verdad no es más que una sola y es que sencillamente las personas, no están internamente capacitadas para conseguir riquezas, y para darte un ejemplo muy sencillo podría decirte que en el mundo existen personas a las que les han llegado grandes sumas de dinero, bien sea por una herencia o porque en algún momento han ganado una lotería, incluso personas que han laborado en bonanzas económicas y no pasa mucho tiempo antes de que esas personas terminen arruinados, endeudados incluso con menos de lo que tenían antes de poseer el dinero ganado.

A manera propia y con ánimo de contarles, vivo de cerca el caso de la mamá de mi esposo, para el caso la señora ha laborado durante más de 30 años en su propio negocio tradicional, un punto de cambio de divisas, el negocio que ha sido tradición de la familia, se dice que en aquellas épocas eran muy pocos las personas que disponían de suficiente capital y conocimiento para implementar el negocio y que el margen diferencial de utilidad era lo bastante alto como para que una persona en lo corrido de medio día tuviese una utilidad de lo que sería el sueldo de una persona empleada durante un mes de trabajo.

Hablando en términos de proporciones, además que el negocio se movía muy bien por la excelente demanda del mercado y la poca oferta del servicio, sucede que papá y mamá de mi esposo lograron tener cada uno su propio negocio y que las utilidades eran excelentes, pero por lo contrario siempre vivieron en una casa modesta, pequeña y de clase media baja que inclusive que le adeudaban al banco durante 15 años, jamás viajaron en avión y jamás supieron que era salir del país, lo curioso del caso es que la misma persona durante toda su vida ha tenido el hábito de adquirir suficientes obligaciones, y aun cuando durante toda su vida ha laborado por más de 14 horas diarias en la época actual aún sigue teniendo acreedores, y continua viviendo una vida modesta.

Durante mucho tiempo intentamos explicarnos el porqué de la situación no entendíamos y no era humanamente posible que sucediera esto, cuando mi esposo y yo empezamos a tener los conocimientos de educación financiera, cuando entendimos cómo funcionaba las mentes de las personas millonarias y exitosas entendimos cual era la explicación a la situación.

Durante varias lecturas a personas con resultados a personas que se han hecho millonarios a sí mismos y a pulso no les sucede esto, estas personas como Donald Trump y Robert Kiyosaki cuando han tenido pérdidas económicas, generalmente lo han recuperado y hasta en muy poco tiempo llegando a igualar y a superar lo que tenían.

¿Por qué sucede esto?

La diferencia es que aun cuando estas personas han perdido dinero, jamás han perdido el ingrediente más importante, “tener una mente millonaria” particularmente Donald Trump posee una mente multimillonaria, él jamás podría conformarse solo con ser millonario, no se sentiría bien con sí mismo incluso podría sentirse arruinado debido a que su fortuna se calcula en miles de millones de dólares. A esto se le llama termostato financiero, y en la realidad la mayoría de personas tienen un termostato muy bajito, apagado o en modo de deuda y escasez incluso literalmente congelado, viven inconscientes en lo que hacen, dicen y piensan acerca del dinero, van andando por la vida dormidas al volante de su vida, basados solo en lo que ven es decir basados solo en el mundo físico.

A donde quiero llegar es que si queremos cambiar nuestros resultados , debemos empezar en primera medida en cambiar nuestra forma de pensar, actuar y sentir acerca del dinero, y acá hago el ejemplo con un árbol con frutos, y podríamos decir que los frutos son los resultados, pero si analizamos nuestros frutos (resultados) y de cierta manera no estamos conformes, debemos cambiar las raíces, y las raíces no son más que nuestros pensamientos; no podemos cambiar lo que cuelga del árbol, sin embargo estamos en capacidad de cambiar nuestros frutos del mañana, pero solo para hacerlo debemos cavar debajo del suelo y fortalecer las raíces.

Volviendo al ejemplo de mi suegra, comprendimos que sus pensamientos han sido los responsables del que el dinero haya salido de su mano de la misma manera como fluye el agua cuando la agarramos entre las manos, porque durante toda su vida han predominado pensamientos de escases, y es muy común escucharle a ella decir durante toda su vida que la única manera para conseguir las cosas es endeudándose, por eso su vida es un ciclo de deudas, porque aun cuando termina de pagar una deuda y se siente libre, inmediatamente busca otra obligación por contraer.
Tanto el dinero, la riqueza, la salud, la enfermedad, tu peso, no son más que un resultado debido a que vivimos en un mundo de causa y efecto.